Cuidado del césped: el escarificador

Cuidado del césped: el escarificador

El escarificador es una herramienta de jardinería que se pasa por alto mucha veces cuando hablamos del cuidado del césped. Como principales utilidades del escarificador destacaríamos las siguientes:

  • Romper la tierra más allá de su superficie.
  • Eliminar hojas, musgos y otros restos orgánicos acumulados sobre el césped durante los meses de invierno.
  • Romper suelos apelmazados por el frío y las lluvias.
  • Facilitar la entrada de agua y aire en las capas inferiores del sustrato.

Con esto conseguimos que el suelo se regenere, facilitando la entrada del agua y el aire que las raíces del césped necesitan. También logramos que el terreno se vuelva mullido y descompactado, condiciones ideales para que el césped muestre el mejor aspecto.

Existen escarificadores manuales, eléctricos y a gasolina, estos últimos indicados para grandes superficies de terreno. Según sus dientes encontrarás dos variedades: los de púas y los de cuchillas. Los primeros están pensados para limpiar capas superficiales del suelo, y los segundos conseguirán que los nutrientes y el oxígeno penetren más en el terreno.

El escarificador se utiliza principalmente en primavera, una vez el frío ha desaparecido. Tras el escarificado del terreno es momento ideal para resembrar el césped y aplicar algún tipo de fertilizante.

También debes usarlo en otoño para asegurarte de que el suelo queda listo para afrontar los duros meses de invierno libre de malas compañías.

Recuerda que no debes utilizar el escarificador en un césped recién plantado. Si lo haces, estarías impidiendo el correcto enraizado de la hierba. Usa el escarificador en jardines ya asentados, en los que la hierba tenga al menos un par de años de vida.

¡OJO! Para que las cuchillas penetren cómo deben en la tierra, la altura del césped no debe sobrepasar los cuatro centímetros.