Herramientas de poda y seguridad en su uso
HERRAMIENTAS DE PODA Y SEGURIDAD EN SU USO
Herramientas de poda y seguridad en su uso
En este nuevo post sobre el cuidado del jardín, te explicamos cuáles son las herramientas de poda más habituales y qué diferencias hay entre ellas. Asimismo, detallamos cómo se debe realizar el mantenimiento de las mismas y te damos algunos consejos de seguridad.
Para que la poda sea un éxito, lo ideal es que las herramientas sean de calidad y que haya un correcto mantenimiento. El afilado y el lubricado con regularidad ayudará a mantenerlas en las mejores condiciones.
Cada herramienta de poda tiene su función y es fundamental que sea utilizada de forma específica y adecuada a su uso.
Las tijeras de podar pueden ser de una o de dos manos y su elección dependerá de la preferencia personal de cada uno y el trabajo que desea realizar. Las de una mano son más pequeñas y son para cortar ramas más finas en cuento que las de dos manos son para podar troncos y ramas más gruesas, ya que al tener los mangos más largos permiten aplicar más fuerza
Los serruchos son para ramas todavía más gruesas y las tijeras de perfilar y los cortasetos son para materiales más finos como hojas.
Si tienes una gran extensión de setos para podar, siempre es más práctico hacerlo con un cortasetos motorizado, de preferencia sin cables. Ahorrarás tiempo y esfuerzo y probablemente el resultado será mucho más bonito.
Siempre debemos tomar medidas y precauciones cuando vayamos a trabajar en el jardín. Algunas tareas pueden resultar peligrosas y el uso de guantes es recomendable siempre, ya que puedes cortarte, pincharte con las espinas de alguna planta o incluso tener reacciones alérgicas por la savia de algunas especies. Las gafas de seguridad son imprescindibles si la tarea a realizar puede hacer que vuelen astillas o piedrecillas.
También es importante ir recogiendo los restos de la poda según vayas avanzando ya que la acumulación puede hacerte tropezar y caerte con la herramienta afilada. Además, las herramientas deben estar siempre limpias ya que la suciedad y el óxido pueden impedir su buen funcionamiento. Limpiarlas siempre después de cada uso y pasar un trapo con aceite en las partes metálicas les vendrá muy bien. Guárdalas siempre en un sitio seco y fresco.