Protocolo de seguridad y preparación del árbol antes de la tala

Protocolo de seguridad y preparación del árbol antes de la tala

PROTOCOLO DE SEGURIDAD Y PREPARACIÓN DEL ÁRBOL ANTES DE LA TALA

Protocolo de seguridad antes de la tala

La planificación a la hora de afrontar una tala es vital. Debemos calcular de manera previa hasta el más mínimo detalle para lograr derribar los árboles de una manera segura y en la dirección que deseamos.

Una parte fundamental de la planificación es la observación de los posibles obstáculos que puede encontrar el árbol en su caída. Edificios cercanos, carreteras, tendidos eléctricos, parcelas cercanas o cualquier vía pública.

Es mucha la variedad de elementos que nos pueden estorbar en el terreno que necesitamos para efectuar la tala, por lo que es importante prever como los vamos a sortear. Ante la proximidad de cualquier carretera, camino, o zona de tránsito habitual, debemos señalizar debidamente nuestra actividad.

La distancia de seguridad para señalizar el derribo de un árbol es de al menos el doble de la altura de éste. Es nuestro deber asegurarnos de que no haya nadie dentro de ese perímetro de seguridad cuando se produzca el derribo.

Asimismo, debemos tener en cuenta el factor meteorológico, especialmente la incidencia del viento. También observaremos el estado del árbol, cerciorándonos de si sufre algún daño debido a podredumbre, grietas u otros factores, o si hay ramas que amenacen con desprenderse durante la tala.

Podemos calcular la distancia que alcanzará la copa del árbol al caer utilizando un pequeño cálculo geométrico que puede sernos muy útil. Con la ayuda de una vara de madera, debemos sostenerla de manera que la distancia entre ésta y nuestros ojos sea equivalente a la longitud de la vara, y el ángulo existente entre ambos lados del triángulo formado sea de tipo recto.

Lo ideal es que nuestros ojos se encuentren a la misma altura que el tocón del árbol, así determinaremos el punto en suelo que forma un triángulo equilátero y un ángulo recto con respecto al árbol, es decir, el punto equidistante al árbol que coincide con su altura.

Por último, en nuestra planificación debemos tener en cuenta que la mayoría de los árboles tienen una dirección natural de caída. Dicha dirección dependerá de la inclinación, forma de sus ramas y de cualquier acumulación de nieve existente en la copa, si es el caso.

Podemos emplear una plomada para asegurarnos del lado al que está inclinado cualquier árbol. Siempre que sea posible, debemos hacer que el árbol caiga hacia su lado natural, ya que, aunque es posible hacer que caiga hacia el lado contrario, se requieren habilidades, experiencia y herramientas especializadas.

Preparación del árbol antes de la tala

La zona de alrededor e incluso el propio árbol que vamos a talar, deben estar preparados para que todo salga bien durante el trabajo y que, en caso de sufrir algún contratiempo, éste no sea de gravedad.

Una labor obligatoria como rutina previa a la tala es la despejar la zona de matorrales y maleza en general para no encontrarnos impedimentos durante el desarrollo de la actividad.

Es necesario acondicionar una vía de escape, asegurándonos de despejar una zona de unos 45 metros cuadrados situada detrás del árbol a derribar, tanto a izquierda como a derecha del mismo. Hay que limpiar el suelo de ramas u otros obstáculos.

Otra de las tareas importantes a ejecutar es la operación preliminar de poda mediante la que eliminaremos del tronco aquellas ramas bajas que podrían estorbar durante el trabajo. Para ello, deberemos utilizar el método de corte con la cadena en tracción con la parte inferior de la espada y yendo de las ramas superiores a las inferiores. Así, utilizando el tronco a modo de barrera de protección entre el cuerpo y la motosierra, seguiremos una trayectoria circular en la que priorizaremos el corte con la cara interior de la espada.